Isotipo de LIMAF LIMAF

Cargando…

0%

Blog  ◆  NFPA / Diseño

«Pongamos menos rociadores, así es más económico»

Es una frase que se escucha seguido en mesas de coordinación de proyecto. Y no siempre es cierta — de hecho, en varios escenarios reales, ocurre justo lo contrario.

Omitir rociadores en ciertas zonas de una edificación puede terminar encareciendo el proyecto, además de reducir el nivel de protección real ante un incendio. La razón está en cómo interactúan dos normas que rara vez se leen juntas: NFPA 13 (diseño de sistemas de rociadores automáticos) y NFPA 14 (sistemas de montantes y mangueras).

Por qué la protección parcial cuesta más de lo que parece

Cuando un proyecto protege el 100% de su área con rociadores, el caudal de diseño del sistema de bombeo se calcula tomando el mayor valor entre la demanda de NFPA 13 y la demanda de NFPA 14 — no se suman.

Cuando se opta por protección parcial (dejar zonas sin rociadores), ese criterio cambia: hay que sumar el caudal de rociadores (NFPA 13) más el caudal de mangueras (NFPA 14). Este requisito está contemplado en el numeral 19.1.6.4 de NFPA 13, y el Handbook de la norma es explícito al advertir que la protección parcial está fuertemente desaconsejada, aunque algunos códigos de edificación la permitan.

La lógica detrás de la demanda combinada es sencilla: un incendio puede originarse justamente en la zona sin rociadores y crecer lo suficiente como para activar los rociadores de las áreas colindantes — pero mientras eso ocurre, el sistema de mangueras debe seguir disponible para permitir la supresión manual en la zona desprotegida. Por eso no se puede tomar "el mayor de los dos", sino que ambos sistemas deben coexistir con su caudal completo.

Un ejemplo numérico

Para una edificación clasificada como riesgo ordinario grupo 2, protegida en su totalidad con rociadores y mangueras:

Escenario Bomba principal Volumen de cisterna
A. Protección total con rociadores ~500 gpm ~170 m³
B. Protección parcial (con zona sin rociadores) ~750–1,000 gpm ~320 m³

El "ahorro" de no instalar rociadores en un sector específico se diluye — y muchas veces se revierte — frente al sobrecosto de una bomba y una cisterna casi el doble de grandes. Este es solo un ejemplo ilustrativo; cada proyecto debe analizarse de forma particular, considerando su clasificación de riesgo, geometría y uso.

La lectura de fondo

Evaluar todas las alternativas y encontrar la mejor solución técnico-económica es, precisamente, el trabajo de la ingeniería en protección contra incendios. No se trata de aplicar el mínimo normativo de forma automática: los códigos suelen ser generales, y en algunos casos —particularmente a nivel local— no están del todo actualizados frente a la evidencia técnica disponible.

Los rociadores bien diseñados llevan décadas demostrando su eficacia. La pregunta no debería ser cómo evitarlos, sino cómo diseñar el sistema correcto para cada edificación — manteniendo una cultura real de prevención y protección a la vida y la propiedad.

Este artículo refleja la interpretación técnica del autor sobre lo establecido en las normas NFPA 13 y NFPA 14, y no constituye una posición oficial de la NFPA ni de ningún organismo normativo. Cada proyecto debe evaluarse de forma particular, revisando la edición vigente de la norma aplicable y las condiciones específicas de la edificación.

¿Estás definiendo el alcance de tu sistema contra incendio? Evaluamos las alternativas y te decimos cuál protege mejor al menor costo real.

Solicitar evaluación